Editorial

NO ENTIENDO LA LEY DE RADIODIFUSION

Fueron demasiadas horas para seguirlas con atención. El debate en Senadores por la Ley de Radiodifusión fue tan extenso como inútil. Inútil porque no importaba que argumentos exponían nuestros representantes. Importaba sólo que había que ganar. Las leyes en nuestro país ya son trofeo de un partido de fútbol, en el que sólo importa el resultado. Un River - Boca que no gana el que mejor juega, ni siquiera el que tiene más seguidores, porque de última, el sistema nos permite que, aunque sin razón, la mayoría decida y eso es lo que establece un sistema que manejan las mayorías. Lo que no se puede aceptar es que esa mayoría sume no sólo a aquellos convencidos de lo que están votando, sino que para ello se recurra incluso a presiones que se acercan a la extorsión.

La senadora por Corrientes que dio vuelta su voto aceptó, en un sinceramiento repentino que votó a favor de la ley no porque la considerara beneficiosa para aquellos a quienes representa sino para que mejoraran las relaciones entre su provincia y el Gobierno Nacional, que paradójicamente no representa nuestra presidente sino su esposo.

No es sencillo analizar los alcances de los beneficios o perjuicios de la ley, pero es sencillo intentar entender que si para que se apruebe se recurre a artimañas que rayan lo ilegal, los fines no deben ser los más cristalinos.

Acaba de salir a la luz que hubo modificaciones de último momento que no pasaron por el tratamiento en el recinto y que de haberse tratado, hubiesen obligado a la ley a volver a Diputados y esto NO CONVENIA.

Ya hay quienes están recorriendo el camino a Tribunales, esperemos que esto no le cueste dinero a los contribuyentes. Por otro lado, si no entiende la ley, intente al menos entender la actitud de quienes la han presentado, tratado y aprobado.

 VUELVE, VUELVE PRIMAVERA

El estribillo del tema que coreábamos en la década del 60 parece llamarnos desde nuestros recuerdos más lindos.

“Vuelve Primavera” era un tema de Armando Trejo, mexicano que falleció hace apenas tres meses dejando en la letra nuestras tardes frente a un toca toca, nuestros pic nics en la cancha de Brown con un sandwich y una coca, atesora un primer cigarrilo, el primer beso para muchos…

Esas primaveras no volverán, en principio porque ya no estamos allí, porque no podríamos conseguir discos con nuestra música y porque ya nuestro lugar se lo dejamos a nuestros chicos; un legado que se transmite de generación en generación. Diviértanse, disfruten del regalo maravilloso de la juventud, asómense a la vida que está floreciendo para ustedes. No la arruinen, no la quemen, no la emborrachen, que pasa y -les aseguro- no vuelve. No intenten devorarla de un solo trago… saboréenla como cada bocado del manjar mas rico.

Ayer en el balneario se respiraba juventud; los quinchos repletos y los estudiantes festejando su día con alcohol. Mucho alcohol.

Se hicieron los controles policiales con los medios que tenía la policía local más una pequeña ayuda de la Departamental y asi se pudo contener lo que en otros años fue casi una batalla campal. Hubo algunos disturbios, la policía actuó en algunos casos y a pesar de todo, la fiesta se vivió sin graves consecuencias, al menos en lo que a información oficial respecta.

Para ser honestos, hay relatos de hechos que superaron lo que se considera una fiesta, pero en la medida que no se denuncian, los hechos que se tipifican de instancia privada quedarán en el ámbito de quienes están involucrados.

PUNTO Y COMA 

“El que no se escondió se embroma”. El juego nos hacía correr, buscar un lugar donde escondernos y esperar que nadie nos descubra, hasta que apareciera el “piedra libre” que nos salvara.

Hoy pareciera ser que la justicia está a punto de gritar piedra libre para todos los compañeros. Están a apunto de despenalizar la tenencia mínima de drogas para consumo personal.

Esto que pareciera ser un alivio para quienes consumen, se convierte en realidad en una carga mucho más pesada para quienes ya no tendrán que esconderse para no ser descubiertos; piedra libre significa hacerse responsables puertas adentro de lo que ocurre además con nuestros pibes.

Pero la noticia no vino sola. Ayer se reunió el Gobernador de la Provincia con los propietarios de los boliches para decidir si se establece un horario tope para exigir el cierre de lugares de diversión nocturna, y llegaron, luego de un profundo análisis -al menos eso quiere uno suponer- que no era necesario ni beneficioso modificar la legislación en ese sentido. A cambio de no reducir el horario de atención a los clientes, los propietarios se comprometen a limitar el expendio de bebidas al menos dos horas antes del cierre del local. O sea que los locales pueden ahora establecer horario de cierre a las 9 de la mañana y vender alcohol hasta las 7.

Scioli, en declaraciones relacionadas con el tema dijo que los jóvenes tienen actitudes suicidas por la combinación del alcohol y las drogas, y destacó que mil personas mueren cada año en la provincia a causa del alcohol y los efectos de la diversión nocturna.

Para intentar frenar estos efectos, el REBA ha efectuado operativos de control en varias localidades, incluyendo Pergamino, clausurando varios de ellos y destaca la información que en Carmen de Areco encontraron “casi medio centenar de menores en un pub donde se vendía alcohol“.

Leyendo informaciones como esas y viendo lo que ocurre en Arrecifes uno se pregunta si pertenecemos a otro país, a otra provincia o hemos consumido algo que no nos permite ver la realidad. Medio centenar de menores en un pub provocaron su cierre y multas. Sin entrar en detalles, hable con su hijo y cuéntele ésto, intente que, al menos no sonría ante el dato, porque seguro lo considerará casi ridículo ante la realidad que ellos viven cada fin de semana; menores que son mayoría entre la población nocturna de la ciudad, comas alcohólicos, consumo de droga en los boliches, cócteles explosivos a discreción y un juego que ya no se juega más, ahora es el Antón Pirulero, en el que cada cual atiende su propio juego y nada importa de lo que le sucede al otro. Lo grave de este juego es cuando el otro es parte de nuestro entorno, nuestra familia, cuando es nuestro hijo con quien jugamos y nosotros seguimos atendiendo nuestro cómodo juego, mientras, como dijo Scioli, nuestros chicos intentan un suicidio cada sábado a la noche.

25/08/2009